
Sentado a la orilla de la playa
Recordando caminos
Conjugados con los olores del viento
Qué solícito me trae recuerdos.
Me hace nostálgico y a veces rió en solitario.
Más les cuento la historia...
La beatitud marina se adorna de gaviotas
Y una de ellas depositó en mis manos
Su efecto de osmosis con el vaivén de las olas,
Y me hizo escuchar el fluir de su música
Modulada por el dorado sol.
Ardiente con su armonía de fanfarrías
Y el redoble de potros salvajes
Golpeando sus aguas;
Es melodía romántica
Y estremece alguna lágrima.
Alguna risa de algún te quiero
Una esperanza de un “volveré pronto”.
Y los recuerdos caen como cascada
No los detengo
Dejo que la mar los arrebate
Y aunque…un suspiro nace en cada redada.
Hice de de playa
Un altar para mi vida y cuestionar el horizonte
¿Cómo es el final del otoño mundano?
Pero, el mar guardó silencio
Y de vez en cuando su rugir de huestes celestiales
Dice que su grandeza es igual al mundo que vivimos
Es la orquesta que conjuga el temperamento del clima
Pero también es la más grande sinfonía de vida.
Desde entonces llego y penetro tus aguas
Acaricio y disfruto su atracción con la luna
Y otra vez.
Sentado aquí, en su bordado de arena
Bajo su piano de misterio
Aprendo a reconocer algunos instantes terrenos
Y rió con algunos recuerdos
Aquellos momentos felices o tristes de la vida
Y renuevo la energía que transmites...
Tomo el volante
Y regreso a casa con los seres que quiero
Y disfrutar de nuevo el vals de la vida.

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